Punteros

Esta vez hay que felicitar a la La Nación por publicar el artículo “Entre el puntero y la nada” del sacerdote jesuita Rodrigo Zarazaga quien está escribiendo una tesis para su doctorado en Harvard sobre los punteros políticos.

La verdad les recomiendo leerlo sobre todo porque describe la situación sin los típicos lugares comunes que utilizan los columnistas estrella de nuestros hermosos medios de comunicación (¬¬). Es fácil para alguien que no tiene idea como es la situación del conurbano meter a todos en la misma bolsa pero como bien lo dice Zarazaga “Si creer que todos los intendentes son iguales es un error, también lo sería creer que todos los punteros lo son”. En mi experiencia personal, cuando estuve trabajando durante un año cubriendo las noticias de La Matanza puede llegar a entender al menos un poco que significaba el intendente para los vecinos, necesitados de ayuda en todos los sentidos. Esto no quiere decir que muchas maniobras no sean horrendas y que hay que luchar por cambiarlas sino que es idiota generalizar y como en todos lados hay varios aspectos positivos; “El costo de tratar de dirigir la nación ignorando la situación en el conurbano quedó a la vista en el gobierno de De la Rúa”.

El pasaje que me interesa destacar de la nota es el siguiente:

Algunos miembros de la llamada oposición parecen no entender que sus continuas diatribas contra el puntero y su repetido discurso sobre el fortalecimiento de las instituciones, aunque cierto y necesario, no deja de sonar esquizofrénico y neurótico en los oídos de quienes no comen o de quienes comen gracias al puntero.

Paradójicamente, en estos días, algunas agrupaciones piqueteras de izquierda coinciden con las clases alta y media en caracterizar al puntero como un abusador que, bajo un régimen extorsivo, tiene atrapados a los votantes más pobres. Hay algo de hipócrita en esta caracterización. Es fácil para el habitante de la clase media y alta denostar al puntero peronista, cuando ellos no lo necesitan para conseguir una ambulancia en la mitad de la noche o el imprescindible remedio para el hijo asmático. Por su lado, muchas de las agrupaciones de izquierda se manejan con la misma arbitrariedad que critican en los punteros; lo que ocurre es que compiten con ellos por los recursos, tanto humanos como materiales. Incluso, en algunas municipalidades y provincias donde los peronistas no triunfan, el aparato radical es indistinguible en su funcionamiento del peronista[…]No pretendo criticar con un discurso anárquico a las instituciones; al contrario, justamente el desafío es institucionalizar la asistencia a los más necesitados para que llegue sin arbitrariedad ni manipulación. Pero para esto es necesario entender que, mientras el puntero es -aunque interesado- un prójimo asequible, las instituciones del Estado están lejos del pobre, cuando no completamente ausentes. El puntero, incluso, capitaliza esa lejanía, ya que posee la información y los contactos para navegar mundos de burocracia que asustarían al mismo Kafka y que se vuelven un obstáculo infranqueable para los más destituidos. He visto cómo el aparato estatal arroja formularios a quien no sabe leer. El puntero jamás cometería semejante grosería.

Comentarios en: "Punteros" (2)

  1. Mauro, realmente es loco encontrar notas así en un medio masivo hoy en día…
    Pero más allá de eso, sería bueno saber también que uno de los pocos antecedentes de intentos de reestructurar los sólidos feudos del conurbano fue la caja PAN de Alfonsín. Varios ministros de su cartera intentaron entrar a las villas y barrios más carenciados para entregar la caja puerta a puerta, tomar registro de quien la recibía (iban a ser madres de familia) pero fueron frenados por los punteros en las puertas de cada barrio. Varias veces se los invitó a trabajar en conjunto pero preferían recibir el botín y luego repartirlo de acuerdo a criterios propios de justicia y equidad social.
    Sería estúpido pensar que el puntero peronista (quizás el soldado del aparato político más aceitado y efectivo que se conoce en el mundo entero) se sentaría a trabajar en equipo con “un enemigo” como podía ser un radical de los ’80, pero también es real que la misma doctrina peronista está bastante desmemoriada respecto al pragmatismo que inculcó su líder, prefiriendo la faceta más combativa y en constante búsqueda de la posición de enfrente.

  2. concuerdo con vos, fijate que la nota menciona el PAN de Alfonsín. gracias por comentar

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