“Ensayista full time, activista patafísico, kamishibaísta y curador intermitente”, así se define Rafael Cippolini. Fue editor de las revistas Tse-Tse y Ramona, y es parte del Novísimo Instituto de Altos Estudios Patafísicos. Se considera un “Freak Enciclopédico” y desde su blog es el mejor analista de este mundo virtual donde está sumergido el hombre en el siglo XXI.

¿Desde cuando blogueas?

Con el Cippodromo, desde enero de 2007. Tuve otros blogs, en el 2003 y 2004, que abandoné por cansancio o despiste. Entiendo un blog, ante todo, como el diseño de una continuidad, de una frecuencia de diálogo. Aquellos olvidables intentos estaban demasiado ganados por la estática.

¿Cuándo te diste cuenta del potencial de los blogs?

Cuando pude darme cuenta que un blog es un tempo-en el sentido musical-, que se define en un pulso. Como las noticias o los diarios personales, un blog es contenido en entregas sucesivas, con la novedad de que alienta al diálogo instantáneo; un correo de lectores supersónico que muchas veces invierte la carga: el posteador se transforma en satélite de quien realiza el comentario.

¿Dónde mostrabas tus textos antes de bloguear?

Publico con regularidad en medios masivos hace mas o menos una década. Nunca tuve demasiadas dificultades para publicar. La elección del blog se debe a esta enorme bondad: poder jugar con mis tiempos en una comunicación global inmediata. Una parte muy significativa de los frecuentadores del Cippodromo no viven en el país.

Como ensayista tiempo completo que te definís, ¿porqué elegís volcar eso en el formato blog?

Cada posteo es un boceto de ensayo. Hago lo mismo que hace una banda de rock: ensayar temas, salvo que mis temas no son canciones. Mi cocina de escritura es pública gracias a los medios digitales: hace muchas décadas Doña Petrona enseñaba su arte haciendo pública su cocina por televisión. Mis ensayos son prueba y error con una frecuencia-pulso pública.

Hace un tiempo dijiste: “Comencé a estudiar qué tipo de percepción estética resultaba inédita en la novísima sociabilidad virtual y cómo intervenirla, desafiarla”, ¿Llegaste a alguna conclusión?

Jamás fui obediente con el manual de instrucciones de un software, por lo cual me sigue intrigando qué otros caminos pueden trazarse en este sentido. Lo que llamo percepción estética en la virtualidad es un uso diferencial de programa. Todas nuestras percepciones pasan en algún momento por un código fuente.

¿Elegiste al blog como forma de expresión propia o lo considerás una plataforma más y pasajera?

No me interesa tanto el blog en sí sino la blogósfera en tanto constelación expandida, comunidad fluctuante de intereses. La blogósfera es un ensayo de red. Ya sabemos: la red es un paradigma de época, lo cual no significa que sea ningun paraíso. La blogósfera es una escala amable y también incisiva de dinamizar un ensayo de red.

¿Ves un futuro del arte volcado plenamente a lo digital?

Ya somos digitales. Pero no (y por suerte) de manera total, ya que poseemos aún reservas de no-digitalidad. ¿Cuántos días del año no utilizamos software? Y no me refiero sólo a una PC, sino a los celulares, a las comunicaciones que son satelitales, etc. Podemos tener menor o mayor inclusión en lo digital, pero para estar por fuera deberíamos realizar notorios esfuerzos. Nuestros ojos tienen incorporados los formatos jpg o gif cuando miramos una pintura del siglo XVI. Más que nunca, lo “no digital” es meramente discursivo.

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