Entradas etiquetadas como ‘escritura’

Blanco

Por Gianni Bellone

El personaje está esperando en un banco de plaza verde, de esos despintados, roídos por la humedad, la lluvia y el paso de las sentadas. Vestido, por las dudas, con un piloto marrón y un paraguas, por si llueve. Está sentado hacia el costado del banquito, solo y pequeño deja espacio para que entren los demás, los que vendrán. Siente miedo pero está SEGURO del papel principal, así se lo prometieron alguna vez. En la espera busca una protagonista entre la gente y juega con sus piernas moviéndolas hacia los lados, como se mueve un árbol de plaza en un día ventoso. Mira hacia abajo y fija la vista, flaco y chiquito se siente lejos, a kilómetros del piso y de ese mundo que quiere alcanzar: el de las historias contadas. Le gustaría tener una vida maravillosa, llena de finales felices. Sueña con escuchar una voz lejana y grave, que relate en detalle sus caminatas por Plaza Francia en busca de alguna artesanía barata. Quiere recorrer la calle Corrientes y ser el centro, que lo miren, que lo mimen y le digan piropos a él: EL PROTAGONISTA. Y cuando el personaje comienza a entusiasmarse y la historia empieza a desarrollarse con una lógica creíble y una cadencia razonable, el banco se llena de otros, de risas, de historias de otros y… CRACK! algo se quiebra, y él lo escucha y se levanta del banquito y corre desesperado para encontrar la grieta que se abre a sus pies y divide al mundo en dos. Entra en la oscuridad, se desorienta y tiene miedo de perder el papel principal. El personaje se va y con él se borra la risa y se pierden la mueca, el semblante y de a poco todas las expresiones de ese rostro que lo hacen único. Y las palabras vuelan hasta desaparecer y convertirse en nada. No tiene sentido, la historia del personaje que quería ser protagonista se difumina con ese mundo de las historias contadas que ya no saldrán de la pluma, ni de las teclas de nadie. Y cuando del personaje quedan sólo sus nueve letras y un pasado cercano, el escritor se bloquea, sacude su cabeza hacia los lados, como se sacude la ropa colgada del tender en un día ventoso. Mira hacia arriba y busca una respuesta entre las grietas de humedad y se siente lejos, muy lejos de contar una historia. Y cuando escucha que algo se quiebra dentro de él, borra. Las últimas letras vuelan hasta desvanecerse y en la inmensidad del vacío la hoja en blanco lo amenaza y lo invita a ser escritor.
El escritor está sentado frente a la computadora en una silla de madera vieja, de esas olvidadas, comidas por el encierro y el paso del tiempo. Está solo y deja un espacio para lo que vendrá…

El secreto del buen escritor

“Being a good writer is 3% talent and 97% not being distracted by the internet”

Mucha risa me dio esta frase que encontré el el post de 10,000 Words que nos da consejos para mejorar nuestra escritura y concentración ahora que nos saltan alertas e información en tiempo real por todos lados-

“Escribo para cambiarme a mí mismo”

Si yo debiera escribir un libro para comunicar lo que ya pienso antes de haber comenzado a escribirlo, nunca hubiera tenido el coraje de ponerme a ello. Solo escribo porque no sé todavía qué pensar exactamente de esa cosa que tanto me gustaría examinar…Yo soy un experimentador en el sentido de que escribo para cambiarme a mí mismo y dejar de pensar lo mismo que antes.

Texto encontrado por Juan Urrutia en la contra portada del tomo II de Dits et écrits, recopilación de artículos y entrevistas de Michel Foucault.

No hay dogmas para escribir

“En esta [la escritura], como en todas las artes, las recetas no tienen nada que hacer. Jamás debemos confundir reflexiones con dogmas, ni técnicas con preceptos”.

Leido en Taller de corte y correción de Marcelo Di Marco 

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.