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RSE, NoLogo y el poder de las empresas

Durante los últimos meses estuve cursando el Programa Ejecutivo de Responsabilidad Social, Inclusión y Sostenibilidad de la UTDT y, de casualidad, al mismo tiempo me encontraba leyendo el libro No Logo de Naomi Klein. Durante ese tiempo, estuve debatiendo internamente el papel que están jugando las empresas en la actualidad y la utilidad o no de los programas de RSE.

Las dudas siguen ahí y es probable que no puedas responderlas en este post, pero recopilé algunos pasajes de No Logo que me dejaron pensando mucho.

La profesora de ciencias empresariales de Harvard, Debora L. Spar argumenta que la aparición de la militancia contra las marcas ha logrado infundir tanta vergüenza a las corporaciones, que permitir los abusos ha dejado de serles financieramente conveniente. Nomina esta teoría el «efecto del reflector». El seguimiento externo es innecesario, porque «las firmas se separarán de los proveedores abusivos o les obligarán a portarse bien, pues ello redunda en su beneficio financiero», escribe. «El reflector no modifica la moralidad de los empresarios estadounidenses. Modifica su cuenta de resultados.»

Casi exactamente es eso lo que pienso de los programas de RSE. Muchas de las presentaciones de empresas que fueron a Di Tella, nos trataban de vender a los alumnos que había un fin o motivación “humanitario” detrás cuando si un proyecto corporativo está impactando en la reputación (y por ende en el valor de mercado) de una empresa, nunca puede ser sólo una cuestión humanitaria. El debate entre si la motivación era “humanitaria” o de negocios en mi opinión no tiene sentido, porque la respuesta es AMBAS y no está mal que así sea. No nos podemos meter en la cabeza de cada gerente de RSE o cada directivo que aprueba un programa de RSE para ver si sus intenciones son buenas. En el fondo eso no importa, un proyecto es positivo si beneficia a la sociedad y al mismo tiempo le trae beneficios de reputación a la empresa.

Ahora bien, si una empresa tiene muchos proyectos exitosos de RSE, eso la convierte en un organismo que está beneficiando a la sociedad. Por mi parte, no lo creo. Hay pocas empresas que pueden llegar a lograr eso. Y si el core business de una compañía es altamente contaminante o depende del lobby que haga a un gobierno para que, por ejemplo, le bajen tanto los impuestos para ser ultrarentable, entonces a fin de cuentas, esa compañía termina jugando un papel negativo por más proyectos verdes que desarrolle. En ese sentido, me pareció que nos estaban tomando el pelo cuando una empresa presentó un proyecto educativo como que suplía una tarea que el estado no estaba cumpliendo cuando el presupuesto educativo del estado es increíblemente mayor que el de ese proyecto y cuando el mismo tiempo es probable que la misma empresa esté pidiendo que le hagan exenciones impositivas que podrían terminar yendo a parar al presupuesto educativo.

Vean estos cuadros y texto de NoLogo para ver si me explico mejor:

Impuestos de las empresas como porcentaje de los ingresos federales totales de los EE.UU. en 1952, 1975 y 1998

impuestos empresas
Fuente: Time, 20 de marzo de 1987, Oficina Estadounidense de Administración y Presupuesto; Kevenue Statistics 1965-1998 (edición de 1997). OCDE; Presupuesto Federal de 1999. 

Impuestos de las empresas expresados como porcentaje del ingreso nacional total de Canadá, 1955, 1983 y 1998

impuestos canada
Fuente: Departamento de Finanzas, Canadian Economíc Observer y Estadísticas de Canadá.

El proyecto de transformar la cultura en poco más que una colección de extensiones de las marcas no hubiera sido posible sin las políticas de desregulación y de privatización de las últimas tres décadas. En Canadá con Brian Mulroney, en los EE.UU. con Ronald Reagan y en Gran Bretaña con Margaret Thatcher (así como en muchas otras partes del mundo), se redujeron enormemente los impuestos que pagan las empresas, una medida que hizo disminuir los ingresos fiscales y acabó gradualmente con el sector público. A medida que el gasto público se reducía, las escuelas, los museos y las emisoras de radio trataban desesperadamente de equilibrar sus presupuestos, y en consecuencia se sentían dispuestas a asociarse con las empresas privadas.

Entonces, según lo que se explica al final de este recorte, esto genera que el sector público sea más propenso a recibir ayuda del privado que lo incluye en sus presupuestos de RSE y el círculo se cierra.

Es probable que muchos defensores de las empresas salgan a decir que ellas aportan empleo pero, aquí dejo otros recortes de No Logo:

A medida que crece la economía, en realidad la cantidad de personas empleadas directamente por las grandes corporaciones se está reduciendo. Las empresas multinacionales, que controlan más del 33 % de los activos productivos del mundo, sólo ofrecen directamente el 5 % del empleo mundial. Y aunque los activos totales de las cien mayores corporaciones aumentaron un 288 % entre 1990 y 1997, la cantidad de personas empleadas por ellas creció menos del 9 % en ese mismo período de enorme crecimiento. El enorme gasto en marketing de la década de, 1990, las fusiones de empresas y las extensiones de marca se han aunado con una resistencia nunca vista a invertir en instalaciones de producción y de trabajo. Empresas que tradicionalmente se daban por satisfechas con un aumento del 100 % entre el coste de la producción en fábrica y el precio minorista escarban el planeta para encontrar fábricas capaces de manufacturar productos tan baratos que ese aumento se acerque al 400 %. Y como señala un informe de la ONU de 1997, los costes laborales consumen un porcentaje cada vez menor de los presupuestos corporativos, incluso en países donde los salarios son de por sí bajos. «En cuatro de cada cinco países en vías de desarrollo, la proporción que representa la mano de obra en el valor añadido de la producción es actualmente muy inferior que en la década de 1970 y a comienzos de la de 1980».

Entonces, entienden mi escepticismo a la hora de hablar de RSE? Eso no quita que me parezca importante que las empresas lo apliquen (y por eso estoy empezando a laburar en el tema) pero la verdad, me cuesta mucho verlas como “humanitarias” y por eso les creo más a las que hablan de Sostenibilidad y de tratar de aplicar ese concepto a toda su cadena productiva.

Tengo que aclarar que No Logo es un libro del 99 (sí, llegué tarde, era un gran libro que tenía pendiente hace años) y todos los datos y citas que aquí puse también pero la verdad no tengo la más mínima esperanza que (sobre todo a nivel macroeconómico) la situación haya mejorado luego en base a ningún parámetro económico pensando en que terminamos desembocando en la crisis del 2008. Obviamente, si tienen datos similares sobre empleo, impuestos, etc serán más que agradecidos. 

Marcó del Pont: “No es soja”

Ayer estuve en la reunión de Americas Society/Council of the Americas Argentina 2011 en el Hotel Alvear de Buenos Aires y en Artepolítica cuento un poco la conferencia centrándome en la charla de Mercedes Marcó del Pont, Presidente del Banco Central, que fue la única política que llevó presentación con varios cuadros interesantes para tener a mano (acá tienen el PDF entero).

El impacto de los móviles en el PBI

Extracto de entrevista al CEO de Safaricom, la operadora más importante de Kenya (donde M-Pesa es de verdad exitoso) en 2009:

“La ayuda extranjera cambia la vida de las personas temporalmente y listo, cuando se acaba, se acaba. Los móviles tuvieron un impacto gigantesco en lugares como Kenya donde el 70 por ciento de la economía corresponde al sector informal. Eso significa que un montón de personas están sólo haciendo pequeños trabajos, o son trabajadores rurales pequeños, realizando trabajo al costado de la ruta, vendiendo cosas, son vendedores. Y todos ellos lo están haciendo porque los móviles se lo permitieron. He dicho muchas veces que creo que la mitad del crecimiento de PBI en Kenya llegó por la revolución móvil que brindó a estas personas las herramientas de comunicación. Particularmente cosas como transferencia de dinero que estuvimos haciéndolas por un par de años, tuvieron un impacto enorme en la vida de las personas”.

Sin dudas algo interesante para analizar por más que siempre por parte de fabricantes y operadoras se quiere exagerar el impacto de los móviles en la economía, y que en el fondo sea difícil de medir cuanto del crecimiento del PBI es debido a eso.

En ese sentido, según un estudio de Vodafone en 2005 (sería interesante la actualización porque 5 años son una eternidad ya), “un aumento de 1% en penetración móvil está asociado con aumentos de 0.5/0.6% en PBI. Y un estudio de 2009 llevado a a cabo por Christine Zhen-Wei Qiang del Banco Mundial, encontró un “un aumento de 10 puntos porcentuales en la adopción de móviles en un país en vías de desarrollo aumenta el crecimiento del PBI en 0.8% por persona”.

Vía Informe 2010 Sida Review – The Innovative use of mobile applications in East Africa de Johan Hellstrom (pdf)

Cuando el modelo de negocios es la confianza

Después de escribir sobre Monedas complementarias y el futuro del dinero quedé interesado en el tema y, en ese sentido, me da mucha satisfacción lo que está tratando de hacer la gente de Kwedit: un sistema de pago alternativo para juegos sociales y otros productos virtuales que te permite hacer la promesa de pagar luego sin ningún tipo de represalia si no lo haces más allá de eliminarte del sistema.

La compañía se tiró a la pileta en febrero sin saber cuanta gente de verdad iba a pagarles el préstamo pero hasta el momento un 33% de los dólares fueron pagados de vuelta con ese porcentaje creciendo (en febrero era 26%) ya que la gente confiable se queda en el sistema mientras que van descartando a los que no pagan. De las segundas promesas el 72% son pagadas y el número sube mientras suben la cantidad de promesas.

El modelo de Kwedit puede funcionar por sus alianzas con publishers ya que la mayoría de sus usuarios no habían utilizado otro sistema de pago antes así que puede ser bueno por ejemplo para una empresa de juegos para enganchar nuevos jugadores a los beneficios de adquirir servicios premium.

Hoy en el suplemento económico de La Nación veo otro ejemplo que va en esa dirección de confianza pero desde algo mucho más humilde como la venta de libros usados: un librero de La Plata, Oscar Gallicchio de 62 años, creó su propia hippie card donde entrega a sus clientes los libros sin pedirles ninguna identificación y simplemente confía en que volverán a pagarle en algún momento. “Si vos te llevás un libro, yo no te pregunto cómo te llamás o dónde vivís. La confianza no requiere datos“, afirma y nos deja pensando.

Monedas complementarias en Estados Unidos

Hace rato ya que escribí sobre monedas complementarias y el futuro del dinero pero el tema sigue muy vigente y queda demostrado porque hasta La Nación habló del tema!

La nota de Silvia Pisani es interesante porque, aunque ningunea un poco llamándolas Cuasimonedas, muestra el gran éxito que están teniendo las monedas complementarias en comunidades locales de Estados Unidos (impulsadas por la desconfianza hacia el dolar y Wall Street).

Como reflejo de lo que significa el movimiento está el plenty de Pittsboro, que en el papel reemplazaron el “In God we trust” por “In each other we trust“.

Acabo de encontrar que The Economist habló del tema en abril del año pasado y arrancaron la nota diciendo que “AMERICA looks more like Argentina circa 2001 everyday” ;)

El banco de Matt

En el post pasado George Dyson decía que había que meter a algunas de las mentes más brillantes del presente dentro de un cuarto para que busquen la solución al quilombo de la economía actual con algún tipo de nuevo sistema de financiamiento.

La verdad no me imaginé que Matt Mullenweb tuviera su propia idea en ese sentido. En un post que recomiendo leer a fondo a los que saben inglés, el creador de WordPress suelta su imaginación y da varios detalles de que lo que sería su banco, SafeBank, y se ilusiona en que podría llegar a ser “el David del Goliat que es la industria bancaria”.

Como era de esperar, la compañía estaría centrada en el sitio web y hasta se anima a fantasear con algunos de los títulos del blog:  “Goldman Sachs acaba de pagar 16 mil millones de dólares en bonos para sus empleados. Su nosotros tuviéramos esa plata dando vueltas, la pondríamos en el banco por si llueve”.

La forma de superar la crisis

Rushkoff tiene razón: nuestra plataforma de computación del siglo XI sigue corriendo en un sistema bancario del siglo XIII, y la performance de eso es un desastre.

¿Cuál es la mejor forma de superar el quilombo económico actual? Hay que poner a Jeff Bezos, Pierre Omidyar, Elon Musk, Tim O’Reilly, Larry Page, Sergey Brin, Nathan Myhrvold y Danny Hillis en un cuarto en algún lado y no dejarlos salir hasta que hayan ideado un nuevo sistema de financiamiento masivamente distribuido, fundado en principios abiertos y P2P desde el principio. Y no lo llamen un banco. Lancen un nuevo medio financiero que sea abierto, libre de escala, universalmente accesible, que se mejore por sí mismo, y no propietario como Internet, y dejemos el siglo XIII atrás.

Palabras de George Dyson mostrando su acuerdo con el artículo de Douglas Rushkoff (btw compré su libro por amazon y lo estoy leyendo… genial) “Economics is not a natural Science“. Repito lo de arriba con un párrafo más en inglés:

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Rushkoff is right: our 21st-century global computing platform is still running a 13th-century banking system, and the resulting performance sucks.

In any hydrodynamic system, the non-dimensional Reynolds Number characterizes the ratio between inertial forces (the result of mass and velocity) to viscous forces (the result of the inherent stickiness of the fluid). When the Reynolds number reaches a certain critical value, the system changes from laminar to turbulent flow. There is an equivalent to the Reynolds Number for an economic system: the ratio between the speed (and amplitude) at which currency is flowing through the system to the viscosity of the financial medium. The Reynolds number of our electronically-mediated economy has recently gone way up, with destabilizing results. The latest problem is that automated programs — -the barnacles of the New Economy — -are now trading *within* the frequency spectrum of the turbulent boundary layer. If this happens to a ship, it will slow down, and if it happens to an airplane, it will go into a stall. Where’s the anti-fouling paint?

How to best transcend the current economic mess? Put Jeff Bezos, Pierre Omidyar, Elon Musk, Tim O’Reilly, Larry Page, Sergey Brin, Nathan Myhrvold, and Danny Hillis in a room somewhere and don’t let them out until they have framed a new, massively-distributed financial system, founded on sound, open, peer-to-peer principles, from the start. And don’t call it a bank. Launch a new financial medium that is as open, scale-free, universally accessible, self-improving, and non-proprietary as the Internet, and leave the 13th century behind.

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