(Publicado en Fabio.com.ar)
Cuenta la historia que allá por el 2002 cuando Argentina se encontraba en plena crisis económica y financiera, autoridades internacionales (léase FMI o BM o Bush) brindaron algo de ayuda a Duhalde con la condición de que termine con todas las formas de trueque, intercambio, asambleas barriales, monedas provinciales y demás rebusques del momento. El país no podía mostrarle al mundo que estábamos sobreviviendo sin sistema financiero. Aclaro que esto es sólo un rumor.
Cierto o no, Argentina hoy está viva aún después de que sus ciudadanos hayan visto como saqueaban sus ahorros; Después de que la clase baja, media y alta salió a la calle para destrozar las puertas de los bancos que terminaron con enormes chapas de protección; después de que las municipalidades empezaron a pagar sueldos con monedas casi irreales y que los bancos perdieron total credibilidad. Lo más triste es que sólo sirvió para que algunos puedan decir con (asqueroso) orgullo cosas como “los argentinos estamos acostumbrados a las crisis” mientras miles mueren de hambre en el país.
Es que el típico agrandado argentino no le tiene miedo ni a la crisis mundial. Eso me sirve para enganchar con la idea que se le ocurrió a Douglas Rushkoff y que esperemos escuche don Craig Newmark de Craigslist. El experto en social media (?) propuso la creación de los Craigbucks para que los usuarios compren y vendan cosas dentro de Craiglist. ¿Un sistema de moneda virtual? Llámenlo como quieran pero algo similar se podría aplicar en cualquier sitio de e-Commerce ya sea Mercado Libre o el que se les ocurra. “Seguro que la gente va a querer quedarse con sus Visas y Mastercards pero también van a querer una forma especializada y alternativa al dinero”, agregó Rushkoff. Pero imaginen si con los Craigbucks o como se llamen se podría comprar cualquier tipo de comida, productos y servicios.
Lo cierto es que no va a ser la primera vez que veamos una moneda complementaria, las cuales suelen aparecer con ganas durante las crisis. Y en el fondo, todo se reduce a una cuestión de confianza en la moneda alternativa. En realidad cualquier moneda está atada a la confianza que tenga la gente en ella. No estoy diciendo algo nuevo.
Pero por alguna razón, los gobiernos no simpatizan demasiado con las monedas complementarias. Llegue a este tema por el post The future of Money: DIY Currencies de portfolio que traducido sería algo así como “monedas hechas por usted” (DIY = do it yourself). En el artículo describen lo que sucedió en 2006 con las QQ coins de la popular red social china QQ que llegaron a usarse en transacciones que alcanzaron los mil millones de dólares durante un año. Nacieron para manejar las transacciones en la red social pero al final algunos sitios hasta aceptaban para “bienes no virtuales” o directamente las convertían en Yuans. Parece que el gobierno chino se encargó de sacarlas de circulación porque aseguraban que podían generar inflación al aumentar el dinero disponible en el país (algún economista por ahí? es factible eso?). Las QQ Coins las creo Tencent, uno de los operadores de telecomunicaciones líderes del país, pero sin chistar demandó el cierre de “un sitio web que funcionaba como casa de cambio independiente”.
Un caso similar ocurre en Kenya donde utilizan un servicio llamado M-PESA para cambiar minutos telefónicos por dinero y hasta pueden comprar cosas en las tiendas transfiriendo crédito al móvil del comerciante. Parece que por el sistema pasan unos 10 millones de dólares diarios (!) y por ahora no lo cerraron -seguro que las operadoras tienen algo que ver :P-.
De hecho no hace falta irse a otro país ni atrás en el tiempo para encontrar ejemplos: por la falta de monedas los supermercados chinos quieren dar su vuelto en bonos que tendrán hasta holograma y códigos de barra por seguridad.
“La economía del futuro se basa en las relaciones humanas antes que en la posesión”. Leo esa frase de John Perry Barlow (guitarrista de Grateful Dead y autor de la Declaracón de independencia del Ciberespacio) al comienzo del capítulo “Monedas Comunitarias” del libro El futuro del dinero (reseña en pdf) de Bernard Lietaer donde además de dar ejemplos de sobra en todo el mundo de varias monedas complementarias generadas en distintas comunidades (off y online) enumera lo que llama “las características convenientes de las monedas cibernéticas”:
- Ser eficaces y seguras en los sistemas de pagos electrónicos
- Ser canjeables por gastos locales
- No ser nacionales (mientras las monedas nacionales fueron creadas específicamente para fomentar la conciencia nacional, en la red no hay fronteras)
- Autorregularse en la propia red
- Fomentar el sentido comunitario
Para ir cerrando cito la conclusión del autor con respecto a las monedas complementarias (las cuales divide en dos categorías): “Reconstruir el sentido comunitario es el deseo común de la gran mayoría de las personas y la implementación de sistemas de monedas complementarias puede ayudar significativamente a lograr ese objetivo [...] Las monedas complementarias no son una variante del asistencialismo (transferir recursos de los ricos a los pobres mediante impuestos). Utilizan el mercado a casa paso. Su uso es voluntario para todos, no exigen impuestos ni subsidios estatales y, una vez que comienzan a circular, se convierten en mecanismos autosuficientes para resolver muchos problemas sociales”.
En el mismo libro pueden encontrar un agregado del argentino Carlos Louge (abogado e investigador de economía política) sobre “La historia del trueque en Latinoamérica y la Argentina” así como otro titulado “Ciberesfera: la nueva frontera del dinero”.
Si llegaron hasta este párrafo les pido que gasten un poco más de tiempo en comentar o postear su opinión sobre el tema. Me gustaría que llegue a algunos economistas a ver que opinan porque no soy experto en economía como seguro notarán, así que cualquier corrección es más que bienvenida. Les dejé muchos links para que puedan seguir investigando sobre el tema por su cuenta :)
“El dinero, para ser tal, no necesita ser de curso legal. Bastaría con que fuera, digamos así, `de curso común´, vale decir comúnmente aceptado como pago por las deudas sin necesidad de coacción legal alguna”. Richard Timberlake.






