El año pasado hice el curso de periodismo de datos de Chequeado.com en el cual te enseñan su método para chequear datos que tanto éxito les está trayendo.

Como parte del curso había que realizar un chequeo y, por mi parte, me dediqué a verificar los dichos de Luis Miguel Etchevehere, titular de la Sociedad Rural Argentina (SRA): “El campo aporta hoy el 36% del empleo de la Argentina y el 57% de las exportaciones”.

chequeado

Realmente el curso fue una gran experiencia sobre todo por permitirte conocer al equipo de Chequeado. Si quieren ver el resultado de mi chequeo pueden leer “El Campo, el empleo y las exportaciones” y estén atentos a si reabren el curso porque vale la pena.

Identidad

“Lo interesante de las identificaciones es que vienen a presentar una impronta de concreción específica en un fenómeno que se ha caracterizado justo por la falta de datos, que te lleva muchas veces a cierta generalidad. Cuando más conocimiento, más sencillo es establecer el circuito que lleva del secuestro al centro clandestino y a la ejecución. Cuanto más veces tengas recorrido este sendero, lo dicho está más acreditado. Y más allá de los hechos, cuando llegás al dato se produce una especie de encuentro entre una historia de vida de una persona conocida hasta el momento de la desaparición y la historia que podés ver en la historia de un cuerpo. La identificación lo que hace es atar esa distancia como un jarrón que está roto, lo volvés a pegar, podes volver a establecer toda la historia. Permite volver a ese hilo, reconstruir una realidad que es dolorosa, pero que termina de cerrar el círculo de esa vida en términos del conocimiento de lo que pasó. Cuál fue el final, con quiénes, de qué manera, en qué lugar, quién lo dispuso. Eso es lo mágico, abandonás generalidades en las que es muy difícil hacer pie y hablás de hechos concretos y específicos en términos individuales, pero también colectivos. Toda persona tiene una historia que podés conocer mejor o peor y todas tienen en común que esta historia estaba truncada. Recuerdo el caso de una persona cuya familia eligió una placa. En la urna de los huesos, su hermano decidió poner tres fechas: la fecha de nacimiento, la de desaparición y la de identificación. Es muy impresionante verlo porque por lo general las placas de esta naturaleza llevan dos fechas: nacimiento y muerte. Acá hay una cosa intermedia que es el estadio de la desaparición y la posibilidad de aparición de esa tercera fecha en realidad es la posibilidad de la identificación”.

Espectacular entrevista a Carlos “Maco” Somigliana, integrante del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) que durante 2012 multiplicó exponencialmente las identificaciones de cuerpos de detenidos desaparecidos gracias al trabajo con las tecnologías de reconocimiento con muestras de ADN.

Blanco

Por Gianni Bellone

El personaje está esperando en un banco de plaza verde, de esos despintados, roídos por la humedad, la lluvia y el paso de las sentadas. Vestido, por las dudas, con un piloto marrón y un paraguas, por si llueve. Está sentado hacia el costado del banquito, solo y pequeño deja espacio para que entren los demás, los que vendrán. Siente miedo pero está SEGURO del papel principal, así se lo prometieron alguna vez. En la espera busca una protagonista entre la gente y juega con sus piernas moviéndolas hacia los lados, como se mueve un árbol de plaza en un día ventoso. Mira hacia abajo y fija la vista, flaco y chiquito se siente lejos, a kilómetros del piso y de ese mundo que quiere alcanzar: el de las historias contadas. Le gustaría tener una vida maravillosa, llena de finales felices. Sueña con escuchar una voz lejana y grave, que relate en detalle sus caminatas por Plaza Francia en busca de alguna artesanía barata. Quiere recorrer la calle Corrientes y ser el centro, que lo miren, que lo mimen y le digan piropos a él: EL PROTAGONISTA. Y cuando el personaje comienza a entusiasmarse y la historia empieza a desarrollarse con una lógica creíble y una cadencia razonable, el banco se llena de otros, de risas, de historias de otros y… CRACK! algo se quiebra, y él lo escucha y se levanta del banquito y corre desesperado para encontrar la grieta que se abre a sus pies y divide al mundo en dos. Entra en la oscuridad, se desorienta y tiene miedo de perder el papel principal. El personaje se va y con él se borra la risa y se pierden la mueca, el semblante y de a poco todas las expresiones de ese rostro que lo hacen único. Y las palabras vuelan hasta desaparecer y convertirse en nada. No tiene sentido, la historia del personaje que quería ser protagonista se difumina con ese mundo de las historias contadas que ya no saldrán de la pluma, ni de las teclas de nadie. Y cuando del personaje quedan sólo sus nueve letras y un pasado cercano, el escritor se bloquea, sacude su cabeza hacia los lados, como se sacude la ropa colgada del tender en un día ventoso. Mira hacia arriba y busca una respuesta entre las grietas de humedad y se siente lejos, muy lejos de contar una historia. Y cuando escucha que algo se quiebra dentro de él, borra. Las últimas letras vuelan hasta desvanecerse y en la inmensidad del vacío la hoja en blanco lo amenaza y lo invita a ser escritor.
El escritor está sentado frente a la computadora en una silla de madera vieja, de esas olvidadas, comidas por el encierro y el paso del tiempo. Está solo y deja un espacio para lo que vendrá…

Un muy interesante experimento del cineasta Errol Morris del New York Times demuestra como la tipografía juega un papel a la hora de medir la credibilidad de una información en internet. En el fondo no es algo tan descabellado ya que sin dudas el diseño de los distintos sitios web siempre nos dan una sensación de seriedad o no según los gustos de cada persona.

La verdad subyacente de la frase “El oro tiene un número atómico de 79″ no depende del tipo de letra en que está escrito. La frase es cierta independientemente de si se muestra en Helvetica, Georgia o incluso la tan denostada Comic Sans. Pero, ¿estamos más inclinados a creer que el oro tiene un número atómico de 79, cuando lo leemos en Georgia, el tipo de letra de The New York Times online, en lugar de en Helvetica?

Para testear eso, escribió un post con un scrip que cambiaba la letra de la frase y luego le preguntaba a los lectores que voten sobre si creían que la frase era verdadera. Probó con las fuentes Baskerville, Computer Modern, Georgia, Helvetica, Comic Sans y Trebuchet. La primera tipografía en credibilidad fue la Baskerville mientras que la última fue, obviamente, la Comic Sans.

Vía 10000 Words

En un estudio comisionado por Google, Eugene Volokh y Donald Falk, prestigiosos profesores especializados en la Primera Enmienda, argumentaron que los motores de búsqueda tienen los mismos derechos de protección que los medios tradicionales.

Obviamente Google quiere aprovechar esto para mostrarlo a los reguladores pero la posición de estos “First Amendment scholars” es importante en serio.

Google “usa algoritmos sofisticados, pero esos algoritmos en sí mismos inherentemente incorporan el juicio de los ingenieros de la compañía acerca de qué material es probable que se encuentre como respuesta a esas preguntas”.

Los autores del estudio afirman que la selección que generan los algorimos no es, constitucionalmente, diferente a la selección que realiza un editor de un diario.

Me parece interesante pensar que el algoritmo de Google -y los resultados que genera- es una opinión y como toda opinión debe ser protegida con las leyes que defienden la libertad de expresión. Pero, entonces, que pasa cuando Google o cualquier otro buscador que surja en el futuro priorice sus propios sitios en sus resultados para propulsarlos (algo que ya está sucediendo). No serían anticompetitivas esas conductas por más que un algoritmo sea tomado como opinión? Pero, si un diario que resalta noticias de otras empresas de su propio grupo económico está protegido gracias a la primera enmienda, no debería también Google estarlo?

Ya hice varias traducciones al español de publicaciones de Paul Bradshaw incluido todo el modelo para la redacción del SigloXXI (con el diamante de noticias como estandarte) y la pirámide invertida del periodismo de datos con su extensión sobre formas de comunicar información.

Ahora le toca el turno a un artículo titulado Objetividad e imparcialidad: política de redacción:

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A punto de encarar mis primeras vacaciones sin llevarme libros de papel para leer en la playa gracias a mi nuevo Kindle (que con apenas un par de semanas de uso ya me cautivó por completo) les dejo para que disfruten este video sobre lo que pasa en las librerías a la noche porque tampoco sea cosa de perderles el cariño.

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