Archivo para septiembre, 2011

Kafka y el estilo republicano

A veces me resulta increíble como los mismos conceptos se repiten en diferentes obras y a través de diferentes autores (o como nuestra mente se encarga de atarlos aunque tengan poco que ver). El viernes estaba leyendo un apunte (del Programa de Comunicación Institucional que estoy haciendo en la Austral) de George Lakoff titulado “No pienses en un elefante donde describe el modelo del padre estricto mediante el cual los republicanos miran la realidad y terminan aplicando en cuestiones tan importantes como planes sociales o medidas económicas:

“En la ley de la naturaleza de Adam Smith, si cada uno persigue su propio interés, entonces, a través de la mano invisible, por naturaleza, se maximizará el interés de todos. Es decir, es moral perseguir tu propio interés, y hay una expresión para definir a aquellos que no lo hacen. Esa expresión es “los que van de redentores por la vida” [En el original, "do-gooders", en sentido irónico]. Una persona que va de redentora por la vida es alguien que está tratando de ayudar a los demás sin que nadie se lo pida, interfiriéndose en el camino de quienes persiguen su propio interés. Los redentores estropean el sistema”.

Y un par de días después, me llamó la atención una frase de Kafka que resumía un poco la misma idea:

“Vivimos en una época tan poseída por los demonios que pronto sólo podremos practicar la bondad y la justicia en la más profunda clandestinidad”

Esta frase de Kafka la encontré en una de las crónicas presentes en el libro “La tierra Elegida” de Juan Forn y como para terminar una semana pesimista, ayer miré Inside Job, un documental genial y necesario sobre la crisis económica actual.

La era de los datos “subjetivos” y la opinión “transparente”

Publicado primero en Sicrono

En el medio de la reciente campaña electoral para Jefe de Gobierno porteño mi vieja se encontraba escuchando en la tele a un político opositor afirmando que según “datos confiables”, la actual gestión fue la que menos subtes había construido. Pero, claro está, un político oficialista salió a refutar eso asegurando que ellos fueron los que más estaciones de subtes inauguraron. Perpleja, mi madre me mira mientras yo trataba de apurar un sandwich sin ponerme a discutir política con ella y me pregunta: ¿A quién le creo?

Hace rato que no podemos confiar ni en los datos. En cualquier discusión, ya sea política o no, cada uno esgrime sus propios datos y muchas veces pueden llegar hasta a ser contrapuestos. Pero no piensen que eso pasa sólo en Argentina donde gracias a la intervención del Indec ya se generó una desconfianza total por cualquier tipo de estadísticas provengan de donde provengan: les recomiendo seguir de cerca la guerra entre demócratas y republicanos para ver como se tiran de una vereda a otra cada uno con sus propios datos siempre tendenciosos. Miren el caso de Chequeado sino, un proyecto muy interesante que trata de “verificar el discurso público” pero, aún así, en sus conclusiones sobre determinadas afirmaciones de políticos debe usar palabras como “discutible”, “engañoso” o “exagerado”. Nunca es blanco o negro. Ni siquiera con los datos duros.

Este fenómeno de subjetivación de los datos (algún nombre tenía que inventar no?) no es negativo en sí mismo porque, al igual que con el periodismo, la objetividad nunca existió y nos estamos dando cuenta recién ahora. Nos avivamos ahora porque, gracias a las TICs, cada vez los datos duros están más al alcance de todos. De repente, los intermediarios dejaron la escena y quedamos enfrentados a un mar de información inabarcable.

 La era de los datos subjetivos y la opinión transparenteEl caso Wikileaks es gigante en su alcance y, sin embargo, será recordado apenas como uno de los primeros en destapar esta realidad pero al ubicarnos en una etapa de transición pudimos ver como tuvieron que salir a hacer acuerdos con medios tradicionales para lograr verdadera repercusión mundial. No obstante, eso sucedió porque el tipo de información que pudo obtener Assange necesitaba ese tipo de repercusión para trascender. Piensen en ejemplos de información menos sensible políticamente, no hace falta que todo el mundo se entere por la tapa de los diarios de distribución nacional para que una información cobre relevancia al público. Piensen ejemplos más chicos como info de clima, tráfico, acciones, etc. “Un dato vale más que mil palabras“, lanzó James Breiner y recomendó a las publicaciones dedicarse a recolectar “datos relevantes a la misión editorial del medio” porque tienen valor comercial. Si bien -potencialmente- cualquiera puede accederlos, las organizaciones periodísticas tienen la capacidad y los recursos para agarrar datos y presentarlos de la mejor forma al público.

En paralelo, cuando todo puede ser considerado un dato y los mismos se encuentran al alcance de “todos”, la opinión vale: por más que sea barata. Un gran porcentaje de la audiencia sigue queriendo historias empaquetadas (por más que esos paquetes puedan tener formatos más o menos innovadores e interactivos) y redondas en vez de navegar ellos mismos por la info disponible y sacar sus propias conclusiones. Tengan en cuenta que, en este caso, cuando digo opinión no me refiero sólo a una columna con pareceres personales sino mucho más al lema de AlJazeera: “Info – noise + context = journalism”. Y también me refiero a bajar un poco a la realidad esa inmensa marea de datos, no sólo para interpretarlos, sino también para humanizarlos y evitar que la muerte se convierta en una estadística. Entonces, vamos hacia:

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Occidente exporta tecnología de vigilancia a las dictaduras de Medio Oriente

Si pensaban que el caso IBM y el holocausto (la corporación más grande de USA de la mano con la Alemania nazi) era una excepción en la historia, nada más lejos de la realidad: es la regla y una situación que se va a seguir viendo cada vez más gracias a la globalización (con sus cuestiones negativas y positivas).

Mientras los líderes de Occidente se indignan recién cuando las violaciones a los derechos humanos de sus dictadores exaliados llegan a las tapas de los diarios y hasta deciden bombardear a algunos -según el caso-, la exportación de tecnologías para vigilancia a esas mismas dictaduras por parte de empresas occidentales es algo tan normal que pasa desapercibido.

“Los países de Occidente están exportando tecnología a países de Medio Oriente que están peleando por independizarse de gobiernos autoritarios, pero no siempre para ayudar a activistas. Las herramientas de vigilancia desarrolladas por países Europeos están, de hecho, siendo usadas por los regímenes para monitorear las comunicaciones online de los ciudadanos para trackear disidentes políticos y activistas de derechos humanos”, describen en Personal Democracy. Y en NYT también tocan el tema (lean la nota si quieren conocer las empresas involucradas):

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“Petróleo ético no es un oxímoron, es un escándalo y un insulto”

Discurso de la genial Naomi Klein sobre la campaña “Ethical Oil” durante un encuentro de Tar Sands Action.

¿Dylan predijo Twitter?

Estaba en mi auto escuchando, como siempre, a Dylan y cuando llegué a A Hard Rain’s A-Gonna Fall me sorprendió una frase que seguro había ya escuchado cientos de veces pero siempre la había pasado de largo:

Heard ten thousand whisperin’ and nobody listenin’

Entonces, el gran Bob predijo Twitter en el 63? ;)

La foto es de Jerry Shatzberg.

Marcó del Pont: “No es soja”

Ayer estuve en la reunión de Americas Society/Council of the Americas Argentina 2011 en el Hotel Alvear de Buenos Aires y en Artepolítica cuento un poco la conferencia centrándome en la charla de Mercedes Marcó del Pont, Presidente del Banco Central, que fue la única política que llevó presentación con varios cuadros interesantes para tener a mano (acá tienen el PDF entero).

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