El “off the record” no existe
Todavía no llegué ni a la mitad de The Great Shark Hunt de Hunter Thompson pero ya me dieron ganas de postear algo sobre este genial libro que de verdad te hace entender lo que significa el periodismo Gonzo (más allá de haber leído varios libros de Hunter recién ahora pude entenderlo por completo así como su importancia para la profesión y les recomiendo ver el documental Gonzo: acá link para descarga directa).
En el siguiente fragmento Hunter explica porqué a la hora de cubrir la campaña presidencial de 72 para Rolling Stone (que terminó conformando el libro Fear and Loathing on the Campaign Trail 72) decidió no tomar el típico acercamiento de periodista adicto-a-los-políticos y sus fuentes reservadas importantes con las cuales sale a tomar una copa y termina siendo más fiel a las fuentes que a la verdad:
En lo que a mí respecta, no había tal cosa como “off the record”. La falla más consistente y, en el fondo, más dañina del periodismo político en Estados Unidos tiene sus raíces en las relaciones personales de eventos y tragos que inevitablemente se desarrollan entre políticos y periodistas – en Washington o cualquier otro lugar donde se encuentren de forma cotidiana. Cuando antagonistas profesionales se convierten luego de horas en amigos de borrachera, no son proclives a volverse en contra entre ellos… especialmente por “infracciones menores” de reglas que ningún lado toma seriamente. Y en raras ocasiones cuando infracciones menores de repente de convierten en importantes; hay pánico en los dos lados.
Cuando llegué a Washington estaba determinado a evadir ese tipo de trampa. A diferencia de la mayoría del resto de los corresponsales, podía bancarme quemar todos los puentes detrás mío, porque sólo iba a estar allí por un año y lo que menos me importaba era establecer conexiones de largo plazo en el Capitolio. Fui allí por dos razones: 1) para aprender lo máximo posible sobre los mecanismos y realidades de una campaña presidencial, y 2) para escribir sobre ella de la misma forma que escribiría sobre cualquier otra cosa: tan cerca del hueso como se puede estar y al carajo con las consecuencias.
Que genial sería en la actualidad que algún periodista de los más grosos del país no le importen sus fuentes y devele aunque sea un miligramo de realidad pura no?








