Archivo para mayo, 2010

Cuando el modelo de negocios es la confianza

Después de escribir sobre Monedas complementarias y el futuro del dinero quedé interesado en el tema y, en ese sentido, me da mucha satisfacción lo que está tratando de hacer la gente de Kwedit: un sistema de pago alternativo para juegos sociales y otros productos virtuales que te permite hacer la promesa de pagar luego sin ningún tipo de represalia si no lo haces más allá de eliminarte del sistema.

La compañía se tiró a la pileta en febrero sin saber cuanta gente de verdad iba a pagarles el préstamo pero hasta el momento un 33% de los dólares fueron pagados de vuelta con ese porcentaje creciendo (en febrero era 26%) ya que la gente confiable se queda en el sistema mientras que van descartando a los que no pagan. De las segundas promesas el 72% son pagadas y el número sube mientras suben la cantidad de promesas.

El modelo de Kwedit puede funcionar por sus alianzas con publishers ya que la mayoría de sus usuarios no habían utilizado otro sistema de pago antes así que puede ser bueno por ejemplo para una empresa de juegos para enganchar nuevos jugadores a los beneficios de adquirir servicios premium.

Hoy en el suplemento económico de La Nación veo otro ejemplo que va en esa dirección de confianza pero desde algo mucho más humilde como la venta de libros usados: un librero de La Plata, Oscar Gallicchio de 62 años, creó su propia hippie card donde entrega a sus clientes los libros sin pedirles ninguna identificación y simplemente confía en que volverán a pagarle en algún momento. “Si vos te llevás un libro, yo no te pregunto cómo te llamás o dónde vivís. La confianza no requiere datos“, afirma y nos deja pensando.

Periodismo de datos

Uno de los primeros cursos/charlas que hice cuando empecé a interesarme por la web a la hora de hacer periodismo fue el curso de Investigación en Internet de Diego Rottman y me sirvió mucho porque se centra en herramientas y conocimientos necesarios para recorrer la web día a día.

En ese sentido, cualquier periodista de investigación debería conocer las bondades de internet a la hora de conseguir y administrar información relevante. Por eso les dejo los 5 posts de Paul Bradshaw que son el borrador de su capítulo sobre Data Journalism en un libro de periodismo online que está participando:

La última parte fue la que me resultó más interesante porque mostró muchas herramientas para hacer mashups como xFruits (foto) o Yahoo! Pipes (hace rato tengo ganas de meterme a aprender la herramienta a fondo pero nunca encuentro el momento).

¿No sería genial que en las facultades de periodismo exista una materia llamada periodismo de datos?

Culpabilidad Wiki

Desde que estuve los tres días siguiendo muy entusiasmado lo que fue Wikimanía 2009 y al conocer varios devotos wikipedistas de todo el mundo, me quedé con muchas ganas de meterme a colaborar en el universo que significa Wikipedia pero no lo hice (no voy a decir que no tengo tiempo porque siempre hay tiempo cuando de verdad se tienen ganas) y, la verdad, me carcome la culpa además de que siento cierta timidez/reserva para meterme en una comunidad desconocida.

Tengo ganas de arrancar haciendo algo que me resulte simple, generar un artículo nuevo traduciendo alguno en inglés que no tenga su versión en español, pero espero que dentro de algunas semanas pueda decir que me animé.

Dicho esto les dejo una página estupenda sobre Wikipedia sociology a la cual llegué vía Uberbin donde podrán encontrar muchos artículos geniales para conocer un poco como funciona una comunidad de las más interesantes que van a poder encontrar en la Web.

Enjuagando en verde

Hablar de sustentabilidad en lugar de insustentabiliad ya es en sí mismo un modo de acomodación que mira lo poco que hacemos en la dirección correcta y se niega a considerar lo mucho que seguimos haciendo en dirección a la catástrofe ambiental. Es que el intenso uso de la palabra “sustentable” sirve para desplazar la palabra que mejor describe la realidad de nuestras prácticas: “insustentabilidad”. En un acto de autocompasión, la sociedad se inclina a rotular como ecológicas cada vez más cosas que no tienen méritos suficientes para ello. Deberíamos considerar en qué medida esos dudosos rótulos de sustentabilidad con que se revisten tantos productos y conductas abiertamente insustentables tienen por objeto acallar nuestra mala conciencia, para permitirnos continuar por el camino del consumo sin medida, estimulando la economía, pero también la destrucción de nuestro medio ambiente con menos culpa y más entusiasmo.

Insustentabilidad y greenwashing, genial artículo de Fernando Diez en La Nación donde explica nuestra hipocresía de comprar productos sin culpa con el rótulo de ecológicos (“La etiqueta de ecológico se aplica, así, en forma irracional, demagógica o absurda a cualquier producto, por lo que confunden al público sin que el Estado intervenga para regular el uso de estos términos”) en un fenómeno que en las empresas se conoce como greenwashing y que se aplica hasta en las industrias más contaminantes del planeta como pueden ser las 4X4 que consumen el doble de nafta pero pudieron esquivar las leyes ambientales de USA sólo porque las calificaron como “sports utility vehicles”.

Por qué internet salvó a los periodistas (o por lo menos a mí)

Son, you can love this business with everything you’ve got. Just don’t forget that it is never, ever, going to love you back.

Esa frase que le dijo un editor a Steve Buttry pinta genial como fue y, para muchos sigue siendo, la vida de un periodista tradicional (sobre todo en gráfica) y su esposa lo cuenta en un post que conmueve para los que estamos ligados de alguna forma a la profesión: refleja muy bien la vida de su marido que casi estaba más casado con el periodismo que con ella pese a que su carrera laboral le trajo demasiados tragos amargos.

Y esa historia por más pintoresca y romántica que sea me hace estar todavía más contento de la decisión que tomé hace casi 2 años de renunciar a una sección de papel del medio más importante de Argentina para quedarme en mi casa y buscar laburo en la web. En su momento, quizás fue una de las decisiones más difíciles que tomé en mi corta vida pero no puedo sino estar contento con migo mismo por haberla hecho.

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