“Una de las experiencias más repugnantes de utilización del arte como tortura sucedió en España, durante la Guerra Civil. En mayo de 1938 se comenzaron a construir, impulsadas por el Partido Comunista y los agentes estalinistas, las llamadas chekas, o celdas psicotécnicas. Estaban situadas en los alrededores de Barcelona y fueron diseñadas por un tal Alfonso Laurencic, de nacionalidad austríaca, pintor y director de orquesta. Las celdas eran diminutas: dos metros de altura, metro y medio de ancho y otros dos metros de largo. Este agujero estaba alquitranado por dentro y por fuera, para que el sol recalentara el interior hasta convertirlo en un horno asfixiante. Pero lo peor era que la tabla que se utilizaba como cama estaba inclinada unos veinte centímetros, lo cual imposibilitaba descansar; por añadidura, el suelo presentaba una superficie ondulada, inspirada en los diseños de la Bauhaus, que hacía que caminar resultara inseguro e incierto. Por último, las paredes eran curvas y sobre ellas se proyectaban motivos geométricos y obras abstractas y surrealistas de Kandinsky, Paul Klee, Johannes Itten, Moholy Nagy y otros artistas plásticos.
También se proyectaba una y otra vez la famosa escena del corte de un ojo con una cuchilla perteneciente a El perro andaluz de Luis Buñuel. Al parecer, estas celdas psicotécnicas, tan alucinantes y vertiginosas, eran las más temidas. Una estancia en esos agujeros de pesadilla te deshacía la voluntad y la cabeza. Deprime pensar que la España de la época, tan atrasada y paupérrima en casi todo, fue sin embargo vanguardista y pionera en la tortura”.
Por Rosa Montero en La Nación Revista.










Comentarios en: "Celdas psicotécnicas: arte y tortura" (1)
Buen artículo!!!
Lo primero que pense cuando vi la imagen, fue en una sala de estimulaciòn multisensorial… jaja
Saludos