
Los precandidatos presidenciales demócratas
“El dólar, Irak, la seguridad social, el colapso del crédito inmobiliario, el cambio climático, Irán… Nada de esto –que, visto desde afuera, parece constituir una especie de crisis norteamericana– decidirá las próximas elecciones presidenciales en los Estados Unidos. Tanto en las primarias como en las generales, el resultado dependerá, ante todo, de la moral, de la religión y de la psicología de los candidatos.
Todos practican una religión o lo simulan. En los demócratas, la devoción es más íntima; en los republicanos, ostentosa. Mitt Romney es mormón, ¿será suficientemente cristiano? Huckabee es pastor bautista y, por ende, un candidato creíble. Pero se sospecha que, tanto él como Hillary Clinton, han aceptado regalos: ¿es moralmente correcto? Barak Obama, con semejante nombre, ¿no será un poquito musulmán? Por suerte, un pastor garantiza su fe cristiana. Rudolf Giuliani se casó tres veces, pero jura ser un marido fiel de aquí en más. El presidente de los Estados Unidos podrá ser de raza negra o sexo femenino, pero ¡jamás ateo!”.








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