camila hernan greenpeaceA medidados de octubre y con todo el caso de Camila y Hernán en su pico de atención, Julián Gallo, Asesor de Nuevos Medios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y Director de la campaña publicitaria online de 2011 de Mauricio Macri, salió a criticar “El peligroso marketing de guerrilla de GreenPeace” argumentando lo siguiente sobre las acciones de protesta de la ONG ambientalista:

Son acciones espectaculares, épicas, emocionantes, pero muchas de ellas ilegales y potencialmente mortales. De continuar realizándolas en algún momento un miembro de Greenpeace sufrirá consecuencias permanentes o morirá. Entonces la estrategia de comunicación de GP deberá ser revisada por completo. Tal vez ese momento ya llegó. La acción negligente llevada a cabo en el Ártico sobre la plataforma petrolera de la empresa Gazprom que terminó con la detención de 30 miembros de Greenpeace entre los que se encuentran dos argentinos, podría ser el límite necesario para abandonar para siempre las prácticas que pongan en peligro la vida o la libertad de sus miembros.

La estrategia de comunicación de Greenpeace  (y de eso se tratan estrictamente estas acciones) cometió un error irreparable resultado de su ingenuidad o de su arrogancia. Greenpeace no debe buscar héroes muertos o presos para comunicar sus justas causas, porque tarde o temprano los va a encontrar.

El artículo fue replicado por La Nación tanto en su versión online como impresa y personalmente cuando lo leí me pareció de un mal gusto impresionante sobre todo por la agitación morbosa de la posibilidad de un muerto además de por el argumento de que no se debe protestar ante un gobierno autoritario y que no es culpa de ese gobierno por ser arbitrario e injusto en las detenciones sino de GreenPeace por no tener en cuenta la posibilidad de que lo sea. Eso sin mencionar la clara ideología anti activismo del autor.

Pero más allá de mi opinión personal e irrelevante, veamos que opina Kumi Naidoo, director ejecutivo mundial de GreenPeace, al respecto cuando se le pregunta:

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Durante los últimos meses estuve cursando el Programa Ejecutivo de Responsabilidad Social, Inclusión y Sostenibilidad de la UTDT y, de casualidad, al mismo tiempo me encontraba leyendo el libro No Logo de Naomi Klein. Durante ese tiempo, estuve debatiendo internamente el papel que están jugando las empresas en la actualidad y la utilidad o no de los programas de RSE.

Las dudas siguen ahí y es probable que no puedas responderlas en este post, pero recopilé algunos pasajes de No Logo que me dejaron pensando mucho.

La profesora de ciencias empresariales de Harvard, Debora L. Spar argumenta que la aparición de la militancia contra las marcas ha logrado infundir tanta vergüenza a las corporaciones, que permitir los abusos ha dejado de serles financieramente conveniente. Nomina esta teoría el «efecto del reflector». El seguimiento externo es innecesario, porque «las firmas se separarán de los proveedores abusivos o les obligarán a portarse bien, pues ello redunda en su beneficio financiero», escribe. «El reflector no modifica la moralidad de los empresarios estadounidenses. Modifica su cuenta de resultados.»

Casi exactamente es eso lo que pienso de los programas de RSE. Muchas de las presentaciones de empresas que fueron a Di Tella, nos trataban de vender a los alumnos que había un fin o motivación “humanitario” detrás cuando si un proyecto corporativo está impactando en la reputación (y por ende en el valor de mercado) de una empresa, nunca puede ser sólo una cuestión humanitaria. El debate entre si la motivación era “humanitaria” o de negocios en mi opinión no tiene sentido, porque la respuesta es AMBAS y no está mal que así sea. No nos podemos meter en la cabeza de cada gerente de RSE o cada directivo que aprueba un programa de RSE para ver si sus intenciones son buenas. En el fondo eso no importa, un proyecto es positivo si beneficia a la sociedad y al mismo tiempo le trae beneficios de reputación a la empresa.

Ahora bien, si una empresa tiene muchos proyectos exitosos de RSE, eso la convierte en un organismo que está beneficiando a la sociedad. Por mi parte, no lo creo. Hay pocas empresas que pueden llegar a lograr eso. Y si el core business de una compañía es altamente contaminante o depende del lobby que haga a un gobierno para que, por ejemplo, le bajen tanto los impuestos para ser ultrarentable, entonces a fin de cuentas, esa compañía termina jugando un papel negativo por más proyectos verdes que desarrolle. En ese sentido, me pareció que nos estaban tomando el pelo cuando una empresa presentó un proyecto educativo como que suplía una tarea que el estado no estaba cumpliendo cuando el presupuesto educativo del estado es increíblemente mayor que el de ese proyecto y cuando el mismo tiempo es probable que la misma empresa esté pidiendo que le hagan exenciones impositivas que podrían terminar yendo a parar al presupuesto educativo.

Vean estos cuadros y texto de NoLogo para ver si me explico mejor:

Impuestos de las empresas como porcentaje de los ingresos federales totales de los EE.UU. en 1952, 1975 y 1998

impuestos empresas
Fuente: Time, 20 de marzo de 1987, Oficina Estadounidense de Administración y Presupuesto; Kevenue Statistics 1965-1998 (edición de 1997). OCDE; Presupuesto Federal de 1999. 

Impuestos de las empresas expresados como porcentaje del ingreso nacional total de Canadá, 1955, 1983 y 1998

impuestos canada
Fuente: Departamento de Finanzas, Canadian Economíc Observer y Estadísticas de Canadá.

El proyecto de transformar la cultura en poco más que una colección de extensiones de las marcas no hubiera sido posible sin las políticas de desregulación y de privatización de las últimas tres décadas. En Canadá con Brian Mulroney, en los EE.UU. con Ronald Reagan y en Gran Bretaña con Margaret Thatcher (así como en muchas otras partes del mundo), se redujeron enormemente los impuestos que pagan las empresas, una medida que hizo disminuir los ingresos fiscales y acabó gradualmente con el sector público. A medida que el gasto público se reducía, las escuelas, los museos y las emisoras de radio trataban desesperadamente de equilibrar sus presupuestos, y en consecuencia se sentían dispuestas a asociarse con las empresas privadas.

Entonces, según lo que se explica al final de este recorte, esto genera que el sector público sea más propenso a recibir ayuda del privado que lo incluye en sus presupuestos de RSE y el círculo se cierra.

Es probable que muchos defensores de las empresas salgan a decir que ellas aportan empleo pero, aquí dejo otros recortes de No Logo:

A medida que crece la economía, en realidad la cantidad de personas empleadas directamente por las grandes corporaciones se está reduciendo. Las empresas multinacionales, que controlan más del 33 % de los activos productivos del mundo, sólo ofrecen directamente el 5 % del empleo mundial. Y aunque los activos totales de las cien mayores corporaciones aumentaron un 288 % entre 1990 y 1997, la cantidad de personas empleadas por ellas creció menos del 9 % en ese mismo período de enorme crecimiento. El enorme gasto en marketing de la década de, 1990, las fusiones de empresas y las extensiones de marca se han aunado con una resistencia nunca vista a invertir en instalaciones de producción y de trabajo. Empresas que tradicionalmente se daban por satisfechas con un aumento del 100 % entre el coste de la producción en fábrica y el precio minorista escarban el planeta para encontrar fábricas capaces de manufacturar productos tan baratos que ese aumento se acerque al 400 %. Y como señala un informe de la ONU de 1997, los costes laborales consumen un porcentaje cada vez menor de los presupuestos corporativos, incluso en países donde los salarios son de por sí bajos. «En cuatro de cada cinco países en vías de desarrollo, la proporción que representa la mano de obra en el valor añadido de la producción es actualmente muy inferior que en la década de 1970 y a comienzos de la de 1980».

Entonces, entienden mi escepticismo a la hora de hablar de RSE? Eso no quita que me parezca importante que las empresas lo apliquen (y por eso estoy empezando a laburar en el tema) pero la verdad, me cuesta mucho verlas como “humanitarias” y por eso les creo más a las que hablan de Sostenibilidad y de tratar de aplicar ese concepto a toda su cadena productiva.

Tengo que aclarar que No Logo es un libro del 99 (sí, llegué tarde, era un gran libro que tenía pendiente hace años) y todos los datos y citas que aquí puse también pero la verdad no tengo la más mínima esperanza que (sobre todo a nivel macroeconómico) la situación haya mejorado luego en base a ningún parámetro económico pensando en que terminamos desembocando en la crisis del 2008. Obviamente, si tienen datos similares sobre empleo, impuestos, etc serán más que agradecidos. 

“Al determinar cómo se causan los actos injustos y lo que tiende a promoverlos y lo que promueve acciones justas vi que los seres humanos son básicamente invariables. Sus inclinaciones y temperamento biológica no han cambiado mucho en miles de años y, por lo tanto, el único campo de juego que queda es: ¿qué tienen? y ¿qué saben ellos? Y el “tener” es algo que es bastante difícil de influenciar, ya que se trata de qué recursos tienen a su disposición, la cantidad de energía que pueden aprovechar, y cuáles son los suministros y así sucesivamente. Pero lo que saben puede afectarse de forma nolinear porque cuando una persona transmite información a otra se puede transmitir a otro y otro, y así sucesivamente, en una forma que no lineal; por lo que se puede afectar a muchas personas con una pequeña cantidad de información. Y, por lo tanto, se puede cambiar el comportamiento de muchas personas con una pequeña cantidad de información. Así que la pregunta que se plantea es: Qué tipo de información va a producir el comportamiento que es justo? Y desincentivar la conducta que es injusta?”

Al inicio de una entrevista de más de 3 horas con el CEO de Google Eric Schmidt, Julian Assange así una genial descripción de su objetivo con Wikileaks y su búsqueda de una sociedad mejor a través de la información.

El año pasado hice el curso de periodismo de datos de Chequeado.com en el cual te enseñan su método para chequear datos que tanto éxito les está trayendo.

Como parte del curso había que realizar un chequeo y, por mi parte, me dediqué a verificar los dichos de Luis Miguel Etchevehere, titular de la Sociedad Rural Argentina (SRA): “El campo aporta hoy el 36% del empleo de la Argentina y el 57% de las exportaciones”.

chequeado

Realmente el curso fue una gran experiencia sobre todo por permitirte conocer al equipo de Chequeado. Si quieren ver el resultado de mi chequeo pueden leer “El Campo, el empleo y las exportaciones” y estén atentos a si reabren el curso porque vale la pena.

Identidad

“Lo interesante de las identificaciones es que vienen a presentar una impronta de concreción específica en un fenómeno que se ha caracterizado justo por la falta de datos, que te lleva muchas veces a cierta generalidad. Cuando más conocimiento, más sencillo es establecer el circuito que lleva del secuestro al centro clandestino y a la ejecución. Cuanto más veces tengas recorrido este sendero, lo dicho está más acreditado. Y más allá de los hechos, cuando llegás al dato se produce una especie de encuentro entre una historia de vida de una persona conocida hasta el momento de la desaparición y la historia que podés ver en la historia de un cuerpo. La identificación lo que hace es atar esa distancia como un jarrón que está roto, lo volvés a pegar, podes volver a establecer toda la historia. Permite volver a ese hilo, reconstruir una realidad que es dolorosa, pero que termina de cerrar el círculo de esa vida en términos del conocimiento de lo que pasó. Cuál fue el final, con quiénes, de qué manera, en qué lugar, quién lo dispuso. Eso es lo mágico, abandonás generalidades en las que es muy difícil hacer pie y hablás de hechos concretos y específicos en términos individuales, pero también colectivos. Toda persona tiene una historia que podés conocer mejor o peor y todas tienen en común que esta historia estaba truncada. Recuerdo el caso de una persona cuya familia eligió una placa. En la urna de los huesos, su hermano decidió poner tres fechas: la fecha de nacimiento, la de desaparición y la de identificación. Es muy impresionante verlo porque por lo general las placas de esta naturaleza llevan dos fechas: nacimiento y muerte. Acá hay una cosa intermedia que es el estadio de la desaparición y la posibilidad de aparición de esa tercera fecha en realidad es la posibilidad de la identificación”.

Espectacular entrevista a Carlos “Maco” Somigliana, integrante del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) que durante 2012 multiplicó exponencialmente las identificaciones de cuerpos de detenidos desaparecidos gracias al trabajo con las tecnologías de reconocimiento con muestras de ADN.

Blanco

Por Gianni Bellone

El personaje está esperando en un banco de plaza verde, de esos despintados, roídos por la humedad, la lluvia y el paso de las sentadas. Vestido, por las dudas, con un piloto marrón y un paraguas, por si llueve. Está sentado hacia el costado del banquito, solo y pequeño deja espacio para que entren los demás, los que vendrán. Siente miedo pero está SEGURO del papel principal, así se lo prometieron alguna vez. En la espera busca una protagonista entre la gente y juega con sus piernas moviéndolas hacia los lados, como se mueve un árbol de plaza en un día ventoso. Mira hacia abajo y fija la vista, flaco y chiquito se siente lejos, a kilómetros del piso y de ese mundo que quiere alcanzar: el de las historias contadas. Le gustaría tener una vida maravillosa, llena de finales felices. Sueña con escuchar una voz lejana y grave, que relate en detalle sus caminatas por Plaza Francia en busca de alguna artesanía barata. Quiere recorrer la calle Corrientes y ser el centro, que lo miren, que lo mimen y le digan piropos a él: EL PROTAGONISTA. Y cuando el personaje comienza a entusiasmarse y la historia empieza a desarrollarse con una lógica creíble y una cadencia razonable, el banco se llena de otros, de risas, de historias de otros y… CRACK! algo se quiebra, y él lo escucha y se levanta del banquito y corre desesperado para encontrar la grieta que se abre a sus pies y divide al mundo en dos. Entra en la oscuridad, se desorienta y tiene miedo de perder el papel principal. El personaje se va y con él se borra la risa y se pierden la mueca, el semblante y de a poco todas las expresiones de ese rostro que lo hacen único. Y las palabras vuelan hasta desaparecer y convertirse en nada. No tiene sentido, la historia del personaje que quería ser protagonista se difumina con ese mundo de las historias contadas que ya no saldrán de la pluma, ni de las teclas de nadie. Y cuando del personaje quedan sólo sus nueve letras y un pasado cercano, el escritor se bloquea, sacude su cabeza hacia los lados, como se sacude la ropa colgada del tender en un día ventoso. Mira hacia arriba y busca una respuesta entre las grietas de humedad y se siente lejos, muy lejos de contar una historia. Y cuando escucha que algo se quiebra dentro de él, borra. Las últimas letras vuelan hasta desvanecerse y en la inmensidad del vacío la hoja en blanco lo amenaza y lo invita a ser escritor.
El escritor está sentado frente a la computadora en una silla de madera vieja, de esas olvidadas, comidas por el encierro y el paso del tiempo. Está solo y deja un espacio para lo que vendrá…

Un muy interesante experimento del cineasta Errol Morris del New York Times demuestra como la tipografía juega un papel a la hora de medir la credibilidad de una información en internet. En el fondo no es algo tan descabellado ya que sin dudas el diseño de los distintos sitios web siempre nos dan una sensación de seriedad o no según los gustos de cada persona.

La verdad subyacente de la frase “El oro tiene un número atómico de 79″ no depende del tipo de letra en que está escrito. La frase es cierta independientemente de si se muestra en Helvetica, Georgia o incluso la tan denostada Comic Sans. Pero, ¿estamos más inclinados a creer que el oro tiene un número atómico de 79, cuando lo leemos en Georgia, el tipo de letra de The New York Times online, en lugar de en Helvetica?

Para testear eso, escribió un post con un scrip que cambiaba la letra de la frase y luego le preguntaba a los lectores que voten sobre si creían que la frase era verdadera. Probó con las fuentes Baskerville, Computer Modern, Georgia, Helvetica, Comic Sans y Trebuchet. La primera tipografía en credibilidad fue la Baskerville mientras que la última fue, obviamente, la Comic Sans.

Vía 10000 Words

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